Los riesgos del mal uso de los medicamentos
El beneficio terapéutico de los fármacos se puede perder cuando no se administran adecuadamente.

Según la Organización Mundial de la Salud, más de la mitad de los medicamentos son indicados o consumidos de manera inadecuada. En Chile no existen estudios concluyentes al respecto. Según los datos del Ministerio de Salud, del Instituto de Salud Pública y de IMS Health, en el año 2013 la venta de medicamentos con receta alcanzó a un 76,7 por ciento de los ingresos de farmacias, mientras que la porción restante, 23,3 por ciento, correspondió a remedios de venta directa, es decir los denominados OTC ("over the counter" o “venta de mesón").

La aspirina, tan recomendada para evitar los infartos cardiacos, podría llegar a ser nefasta para una persona que presente alteraciones renales. Así como los pacientes que padecen alguna patología hepática no pueden ingerir comprimido de paracetamol. La situación se repite con una persona hipertensa, quien no podría consumir los antigripales en polvo (aquéllos que se disuelven en agua), ya que por su componente pseudoefedrina podría provocar un aumento de la presión e incluso generar una crisis hipertensiva.

El mejor remedio para no correr este tipo de riesgos es informarse con profesionales del área de la salud; es decir, con quienes prescriben los medicamentos —los médicos— y quienes los dispensan, los farmacéuticos.

Asegurarse

“Cuando llega un medicamento a la casa hay que asegurarse de que el fármaco sea lo prescrito en la receta. Muchas veces los pacientes no leen lo que retiran. Algunos remedios fonéticamente son bastante parecidos, pero muy diferentes en sus principios activos”, advierte Yanneth Moya, académica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valparaíso, magister en Gestión Farmacéutica y Farmacia asistencial.

“En la caja del medicamento se detallan varios componentes. Destacado está el nombre de fantasía y con letras más pequeñas se encuentra la nominación original o real del fármaco. Este es el nombre que uno tiene que recordar. Al igual que la potencia del medicamento, que corresponde a los miligramos que contiene. Estos son datos que no siempre la comunidad toma en cuenta”, señala.

Agrega la farmacéutica que otro dato importante es revisar la fecha de vencimiento indicada en la caja, y casa leer el folleto informativo que todos los medicamentos que se venden en farmacia deben traer en su interior por reglamento del ISP. “Este folleto está estandarizado y especifica algunas indicaciones, como también da cuenta de las reacciones adversas más importantes y algunas precauciones, como por ejemplo tomarlo con o sin alimentos”.

Es muy aconsejable también anotar en la misma caja la frecuencia de administración. Por ningún motivo se recomienda sacar de su caja los medicamentos, porque en ella hay información importante, que corresponde al vencimiento y al lote al que pertenece el fármaco.

Asimismo, dice, “una mayor potencia (50 ó 100 miligramos) no significa mayor efectividad. Ocurre que algunos pacientes compran el de mayor potencia porque creen que es más conveniente y lo parten por la mitad. Hay que tener cuidado, porque los comprimidos muchas veces vienen con un recubrimiento que protege para evitar los efectos colaterales (como efectos gástricos) o para permitir una liberación sostenida en el tiempo de sus componentes. Si se rompe ese recubrimiento los efectos que pueda tener serán más bien de tipo tóxico que de tipo terapéutico”.

La especialista explica que tampoco es aconsejable triturarlos cuando al paciente le parezca que las pastillas o grageas son muy grandes. “Por eso es importante la recepción en la farmacia. El paciente puede solicitar cambiar la forma farmacéutica haciendo la equivalencia por otro formato, por ejemplo el de jarabe. No obstante, también existen comprimidos que son factibles de moler o se pueden disolver en agua, por ejemplo algunos antibióticos”.

Yanneth Moya afirma que hay medicamentos que necesitan ingerirse en ayunas, porque se absorben mejor con el PH más ácido del estomago. Es el caso del omeprazol y la tiroxina, por ejemplo. En la otra vereda, hay medicamentos que requieren de un ambiente de comida e incluso de alimentos altos en grasas. Pero hay que tener precaución, porque en algunos casos provocan interacciones que los hacen menos efectivos. Por ejemplo, el jugo de pomelo y los medicamentos para la presión.

Y acota que “hay que recordar que los niños no son adultos en pequeño. Ellos tienen todo su sistema de utilización de medicamentos más inmaduro, por lo tanto no los metabolizan a la misma velocidad que un adulto, tampoco los absorben ni eliminan de la misma manera, y eso se repite para los segmentos de adultos mayores. La restricción de las promociones y de publicidad es una estrategia que va en pro de una mejor salud pública”.

Un bien de salud

“Es importante que los pacientes, dada la gran información asociada a los medicamentos, no lo lleven como si fuera una cosa comercial. El medicamento es un bien social, es un bien de salud, no un bien de consumo. En el caso del medicamento alguien lo tiene que indicar —señalando las dosis, frecuencia, días de tratamiento, etcétera— y posteriormente alguien tiene que enseñar a usarlo. Esa información es la que maneja mejor la gente de farmacia, particularmente los farmacéuticos. Ellos tienen la obligación de ayudar a los pacientes”, indica Moya.

Yanneth Moya aclara que en la Ley de Medicamentos se menciona un reglamento para hacer operativa la norma legal, que en estos momentos se encuentra en consulta pública. Ésta contempla la pérdida de beneficios económicos por la venta de medicamentos —la conocida canela—, pero además elimina las ofertas o promociones del día. “Esa oferta de medicamentos desde el punto de vista de salud pública es una muy mala práctica, por lo tanto es bueno que desaparezca, porque un medicamento puede ser muy bueno para la gran mayoría de la población, pero para ciertos grupos, que no son siempre minoritarios, como los adultos mayores, niños, embarazadas, pacientes con daño renal, hepático o cardíaco, por ejemplo, podrían estar afectando su salud”.

Publicado martes 15 de julio de 2014
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