Exalumno UV presentó libro sobre el sistema escolar y la reforma educacional
“Arriba, profes de Chile. De la precarización neoliberal a la reorganización docente”, de Luis Eduardo González, ayuda a entender la posición actual del magisterio ante el proceso de reforma.

“Este libro es muy importante, desde nuestra perspectiva, en relación a la coyuntura actual, porque entrega un relato para entender un proyecto en particular en una escala global. Cómo este proyecto se articula con un proceso de reajuste estructural de la educación de mercado. Vale decir, no es un proyecto solamente sectorial, para el magisterio: está en juego una cuestión estructural”.

Así señala Luis Eduardo González, profesor de Historia y Ciencias Sociales egresado de la Universidad de Valparaíso, la importancia del libro que acaba de publicar, “Arriba, profes de Chile. De la precarización neoliberal a la reorganización docente”, editado por América en Movimiento. El texto fue presentado en el auditorio de la Facultad de Humanidades por los profesores Luis Corvalán, Javier Figueroa y Graciela Rubio.

Sacar a las escuelas de la lógica de mercado

González explica que el libro tiene dos grandes partes: “Creo que esa es su virtud, en el sentido que intenta hacer una caracterización muy fundamentada de cómo ha evolucionado el sistema escolar de mercado en Chile, y en ello particularmente cómo se ha abordado la regulación del trabajo docente. Eso desde el punto de vista de un profesor que hoy ejerce la docencia en una escuela, creo que hay un mérito en ese aspecto”.

Añade: “En ese derrotero, se establece una propuesta de cómo entender el proceso de reforma que se está impulsando por parte del gobierno, proceso de reforma que particularmente en relación al mundo docente es lo que se conoce hoy en relación a la carrera profesional docente, que tiene al magisterio en estado de paralización hace tres semanas. Desde ese punto de vista, se plantea que la carrera profesional docente, si bien es una demanda muy sentida por el magisterio, que se viene desarrollando al menos desde 1997, tal como está siendo formulada y encarada por parte del gobierno, se aleja de las demandas y exigencias del mundo social por la educación, que dicen relación con sacar a las escuelas de la lógica de mercado, y por lo tanto a los propios docentes. Entonces, una de las tesis centrales del texto es que lo que está en juego hoy en día es un proceso de reajuste de la educación de mercado, en una segunda fase, un segundo reimpulso”.

La primera fase fue -explica- la etapa fundacional, la implementación del modelo, “con la lógica del tema financiero vía voucher, con la gestión asociada a los sostenedores, que pueden ser privados o públicos/municipales, y con la negación de la educación como un derecho social”. Esos elementos, indica, “desde nuestra perspectiva, entraron en un momento de agotamiento, y por lo menos a inicios del siglo 21 parte un proceso de reajuste. Y eso se expresó por ejemplo en el reajuste al financiamiento con la Ley SEP, que es una nueva subvención, más focalizada. Está en juego también con el fin al copago, que se realizó el año pasado, que es encarado bajo una lógica subsidiaria también, con mayor financiamiento por parte del Estado. Y con el fracaso y el reconocimiento de la municipalización, entonces ahora se habla de la desmunicipalización”.

A juicio del autor, “los pilares históricos fueron puestos en tensión, y ahora lo que está en juego es un reajuste en eso, y se le agrega un elemento mucho más estructural, que tiene que ver con la fuerza de trabajo, con los docentes, nosotros”.

Sincerizar los debates

Respecto de comentarios en el sentido de que profesores no deberían quejarse, ya que les están aumentando los sueldos, por ejemplo, y que se resisten a ser evaluados, Luis Eduardo González señala que “lo primero es que hay que sincerizar los debates. Cuando hablamos de mejorar o reafirmar el trabajo docente, lo que está en juego son concepciones de educación. Y hoy, el Ministerio de Educación, en la medida que eso no lo hace explícito, intenta imponer la idea a la ciudadanía de que hay una sola visión y una sola forma de mejorar el trabajo docente, cuando la evidencia internacional, en el tema de la investigación educativa, habla de distintos modelos”.

Explica: “Nosotros planteamos que hay un rechazo a los proyectos de carrera profesional docente, manifestado en tres ideas centrales. En primer lugar, porque se aborda el aumento salarial no en base al sueldo base del profesorado, que tiene un valor aproximadamente de tres mil pesos por hora cronológica; la propuesta es asumir la política neoliberal, que es vía bonos. Eso es un reconocimiento individual para algunos profesores, no es un reconocimiento social. Entonces hay una flexibilidad del salario, y se va a aumentar el sueldo no a todos los profesores, y a los que se las va a subir va a ser en función de bonos, ligados a evaluaciones docentes”.

De ahí el docente pasa a la segunda idea, la evaluación: “Los profesores sí queremos evaluación, lo que pasa es que estamos disputando una concepción de evaluación distinta. El planteamiento del Ministerio es ligar las evaluaciones, que en estricto rigor son certificaciones, con el aumento salarial, y nosotros proponemos una concepción de educación que asume un proceso de confianza en el trabajo docente, una evaluación que sea con un foco principal en lo que se desarrolla al interior de la escuela, de la comunidad educativa, y no la evaluación externa, que es el modelo propuesto por el Ministerio. Y no por una cuestión antojadiza: porque los modelos externos no dan cuenta de la realidad concreta de la escuela, y no impactan en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes”.

La tercera idea “dice relación con lo que se ha ido mostrando en la prensa, contextualizado como el agobio laboral; es decir, el trabajo extra del profesorado, que se lleva para la casa. Los datos indican que más del 50 por ciento de los profesores a nivel nacional dedican entre diez y treinta horas de trabajo en la casa. Eso se traduce en un agobio laboral enorme, no hay tiempo para la familia, hay un aumento de las enfermedades ligadas a este estrés -que está muy comprobado, sobre todo por investigadores de la Universidad de Chile-, con colon irritable, pérdida de la voz, etcétera. Hay un aumento de las licencias médicas de los profesores, pero no es porque los profesores sean flojos, sino que obedecen a lógicas de intensificación del trabajo”.

En este punto, “las demandas apuntan a 50 y 50 las horas lectivas y no lectivas. Ponerse un poco en la lógica de los estándares internacionales, no es ninguna aberración. Reducir el número de estudiantes por aula; hay evidencia científica, incluso estudios que han medido la densidad de oxígeno al interior del aula, que genera somnolencia, etcétera. Cuando tenemos una población que como resultado del modelo educativo es muy violenta, con muy pocas pautas culturales y cívicas, eso se expresa en el aula. Entonces debemos los profesores disponer de un ambiente con menos estudiantes para poder desarrollar un trabajo focalizado”.

Hacer bien el trabajo

Los temas expuestos en el libro “Arriba, profes de Chile” son muy sentidos por los docentes, “que en nada dicen relación con una defensa corporativa del magisterio: son cuestiones de carácter nacional, por una carrera docente que en última instancia es el conjunto de políticas que el Estado define para que los profesores hagan bien su trabajo. Bajo esa perspectiva está escrito este texto, que forma parte de un trabajo colectivo, de muchos profesores, del Movimiento por una Unidad Docente, una organización de jóvenes profesores que se está articulando a nivel nacional, que trabaja al interior del Colegio de Profesores. Creemos que hoy es muy importante fortalecerlo, pero al mismo tiempo desarrollar un trabajo sindical, y buscamos acercar los caminos que históricamente han estado en el magisterio: aunar la temática reivindicativa, salarial, con el discurso pedagógico”.

Finaliza destacando González que “proponemos la idea de la pedagogía crítica transformadora, como un marco teórico para entender nuestro ejercicio docente al interior del aula y fuera del aula. Es decir, el texto no solamente se queda en el diagnóstico, sino que en función de ello propone un referente teórico pedagógico, y una propuesta de organización para el magisterio del siglo 21”.

El libro está a la venta en librería Crisis, y se puede adquirir por internet, a través del Facebook de la editorial América en Movimiento. Tiene un costo de seis mil pesos.

Publicado martes 16 de junio de 2015
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