“Hay que entender al zombie como una nueva mitología”
Explica Adolfo Vera, académico del Instituto de Filosofía UV, que expondrá en el coloquio “Los zombies entre la cultura(pop) y la política(visual)”, en la Universidad de Constanza, Alemania.

“El zombie es una figura muy poderosa, muy popular, que tiene mucho éxito, y creo que hay algo que dice desde un punto de vista bien crítico respecto de la sociedad en que vivimos”, señala Adolfo Vera, académico del Instituto de Filosofía de la UV, quien el próximo sábado 2 de abril expondrá el tema en la Universidad de Constaza, Alemania, en el coloquio “Zombies between (Pop-)Culture and (Visual) Politics”, enmarcado en la Escuela de Invierno 2016 del Departamento de Literatura de esa casa de estudios.

“El tema —afirma Vera— me parece muy relevante, y ha sido poco estudiado en este país. Afuera, de hecho, hay una especie de rama dentro de los estudios de la cultura popular. Hace poco murió Umberto Eco, uno de quienes empezó a escribir desde la filosofía, desde la semiótica, acerca del cómic, de la música popular, en el contexto de lo que Theodor Adorno había llamado antes industria cultural; es decir, todo este fenómeno que genera una industrialidad del ocio, de la entretención, dentro de lo cual está el cine y muy fuertemente el cómic. En el contexto de este fenómeno, aparecen las películas de zombies. Es importante revisar cuál es el momento político de esta figura, que se ha transformado casi en una suerte de mitología”.

Añade el doctor en Filosofía que “podríamos decir que el zombie es una segunda etapa en las apropiaciones culturales de este fenómeno, que tiene su origen en la ritualidad vudú, en Haití. Así fue planteado por el cineasta que creo que es el más grande en este tipo de fenómeno, George Romero, que a fines de los 60 hizo la primera película en que empiezan a configurarse los zombies tal como los entendemos hoy. Su primera película, del año 1968, ‘La noche de los muertos vivientes’, rescata esta idea que creo que existe desde siempre en la humanidad: el temor de que los muertos puedan renacer”.

La Guerra Fría

Agrega Adolfo Vera que en el primer filme de Romero, el zombie aún no aparece como lo conocemos hoy. “Después él mismo lo va a crear, en una película posterior, ‘El amanecer de los muertos’, gran parte de la cual, y esto es interesante, ocurre en un mall, en un centro comercial. Otra cosa interesante es que siempre —lo que se replica hasta en las series de hoy en día, como ‘The walking dead’, basada en un cómic— se trata de una situación obviamente inesperada: no se sabe por qué los muertos salen de sus tumbas y atacan a los vivos. Y después aparece el rol que Romero va a atribuir a los medios de comunicación; en ‘El amanecer de los muertos vivientes’ la información es transmitida por la radio; en películas posteriores, la televisión va a informar que hay una catástrofe, ligada a una guerra bacteriológica. Está absolutamente presente el tema del apocalipsis nuclear ligado a la Guerra Fría”.

Ese punto en particular llama la atención del académico: “En un momento aparece el zombie tal como lo conocemos hoy. Ahora bien, hay que entender que mucho antes de Romero, a principios del siglo 20, ya existieron apropiaciones: la novela ‘The magic island’, de 1929, de William Seabrook, y la famosa película de Jacques Tourneur ‘Yo anduve con un zombie’, de 1943. Acá no aparecen en absoluto los zombies como van a aparecer muy posteriormente en ‘El amanecer de los muertos’, que es diez años después de ‘La noche de los muertos vivientes’: estos monstruos que son caníbales y que sólo los puedes acabar si es que les disparas en el cerebro. En la película de Tourneur los zombies son más bien sonámbulos, y ahí hay todo otro tipo de relaciones”.

La pulsión caníbal

Los zombies se comen los cerebros de los vivos. Comenta al respecto el profesor Vera: “Ese es el fenómeno del canibalismo, que a mí me interesa mucho. Es una de las primeras pulsiones —que el psicoanálisis estudió mucho— que constituyen la subjetividad. Todos los niños en algún momento se comen al mundo, no solamente al seno materno, sino que los objetos. Freud distingue entre la introyección y la incorporación, dos maneras de apropiarse de lo exterior e introducirlo en el interior, y en un primer momento es muy concreto, tiene que ver con el comer: comerse al otro, comerse lo otro, comerse al mundo, y después la cosa se va sofisticando, y la apropiación se hace simbólica, aunque pasa también por la boca, por la palabra”.

Aquella pulsión caníbal “todos la tuvimos, pero después la controlamos gracias a nuestras capacidades simbólicas, y si perdemos esas capacidades, surge de nuevo. Por lo tanto, todos tenemos una especie de caníbal dentro de nosotros, una especie de zombie. Ese es el momento filosófico que podría, en un contexto de catástrofe, surgir, aflorar. Y de hecho, aflora: no hemos visto zombies reales, pero sí manifestaciones de locura individual y colectiva que son bastante extremas, y que refieren una violencia extrema que es muy propia de nuestra época”.

Ideas antiguas, ideas nuevas

El regreso de la muerte, el no-muerto, se vincula a otras alegorías mitológicas: “La idea de que un sabio, a partir del descubrimiento de un conocimiento oculto, prohibido, que tal vez sólo pertenecía a Dios, pueda insuflar la vida en un objeto inerte, es muy antigua. Está el mito del Golem, que es hebreo, de tiempos inmemoriales, y más recientemente la novela de Mary Shelley, ‘Frankenstein’. Lo de robar el conocimiento a Dios está en los griegos, en el mito de Prometeo, y está en ‘Fausto’, de Goethe… En términos ya más sociales, es lo mismo que habría hecho —de acuerdo a lo que uno puede interpretar desde el punto de vista de Romero— el conocimiento científico moderno. Estas alegorías fueron rescatadas desde sus inicios por el cine”, afirma Vera.

Un ejemplo es la saga de películas “Resident evil”: “Es la función que en esta mitología romántica poseen los científicos. Ellos tienen una función muy terrible, que es tratar siempre de ir más allá del misterio. Y cuando sin temor y sin respeto vas más allá de misterio, las cosas se pueden ir contra ti mismo. Romero también lo plantea: hasta qué punto vamos a permitir que la ciencia avance en sus investigaciones y cuáles son las consecuencias”.

Ahora, agrega, “Romero va a introducir un tema que va a obsesionar a todos los autores de zombies, que es la cuestión de la guerra bacteriológica, un virus que se escapa, una especie de rabia, que contamina a la población y genera este apocalipsis zombie. El zombie permite esta especie de mitología de una época que ya se terminó: la caída de occidente, el fin del mundo, una catástrofe absoluta. Esta es una catástrofe política, social, humana”.

El hombre masa

Por todo lo anterior, explica el académico, “lo que me interesa exponer en Alemania es una genealogía del tipo zombie, en el sentido de que el zombie también pertenece a un fenómeno que fue bien estudiado desde el siglo 19, que es el fenómeno de las masas. Hay un devenir zombie del hombre masa —como lo definió Ortega—, una especie de exacerbación de lo peor que puede haber en el hombre masa, y que dice relación con el automatismo, con la pérdida absoluta de racionalidad, muy ligada al canibalismo”.

Agrega: “Cada conocimiento científico trae consigo una mitología; por ejemplo, al descubrimiento de la electricidad se asocia el mito de Frankenstein. Ahí es esencial Romero, que generó una ‘mitología postmoderna’, podríamos decir ‘mitología bastarda’, que es la del zombie. Porque en el fondo esa es la gracia de la mitología, que atraviesa toda la sociedad y que la gente se identifica: toda la gente sabe lo que es un zombie, a la gente le gustan las series de zombies, los niños los conocen, porque hay desde juegos de video hasta películas”.

Por ello, finaliza Adolfo Vera, “creo que el zombie hay que entenderlo como una nueva mitología, ligada a los temores propios de una cultura que sabe, como ninguna otra, que el fin del mundo es posible y que puede producirse por medios humanos. No tenemos que esperar que Dios se enoje para que se acabe el mundo: basta con que los países entren en guerra entre ellos —por ejemplo Rusia y Estados Unidos en la Guerra Fría—, se declara una guerra nuclear o una guerra bacteriológica y el mundo se acaba. Eso es lo que está detrás de estas películas”.

Publicado martes 22 de marzo de 2016
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