Mario Marrone: “Hay quienes resuelven convertir el sexo en una defensa contra el dolor emocional”
Invitado por la Escuela de Psicología, el psiquiatra y difusor mundial de la teoría del apego dictó una conferencia y dos talleres.

¿Por qué los seres humanos tienden a buscar seguridad y estabilidad emocional en relaciones interpersonales íntimas, específicas y duraderas? ¿Qué situaciones, factores o elementos hacen que las rupturas de esos vínculos tengan consecuencias negativas para la salud mental y el rendimiento social de las personas?

Estas interrogantes fueron la base de la conferencia “Sexualidad y apego en las relaciones afectivas adultas” que el destacado médico psiquiatra y psicoterapeuta argentino Mario Marrone dictó en la Universidad de Valparaíso.

Invitado por la Escuela de Psicología UV y Puerto Infancia, la Unidad de Psicología Infanto-juvenil de ese plantel, durante su visita a esta casa de estudios el fundador y presidente de la International Attachment Network en Reino Unido y cofundador de la revista Attachment and Human Development también se dio tiempo para impartir dos talleres vivenciales orientados a profesionales y estudiantes de diversas disciplinas vinculadas a los ámbitos de la salud y las ciencias sociales.

Sentido de supervivencia

Marrone, quien es uno de los principales conocedores y difusores a nivel mundial de la llamada teoría del apego, sostuvo que éste puede ser considerado el punto de origen de todas las relaciones íntimas específicas que una persona decide entablar durante su vida adulta. Según explicó, se trata de un vínculo que surge en la infancia temprana; una necesidad ancestral de establecer un código de comunicación con alguien que asegure nuestra supervivencia como individuos y, además, nos sirva para superar instancias de crisis.

“De niños buscamos una conexión especial con una persona mayor -casi siempre con nuestra madre o nuestro padre- a la que consideramos que es más competente para manejar situaciones complejas o que tiene mayores recursos que nosotros para enfrentar problemas y superarlos. De ahí se desprenden otros tipos de apego que no son tan simples, porque como niños también buscamos establecer relaciones de conexión emocional, no solo de supervivencia, que nacen de necesidades aún más primordiales”, argumentó el psiquiatra y psicoterapeuta.

En esa línea, Marrone sostuvo que, dada su naturaleza, son diversos los factores que pueden evitar que el apego se desarrolle de manera adecuada y contribuir, más tarde, a generar rupturas en las relaciones íntimas que decidimos establecer con otras personas.

Entre estos mencionó la falta de respuesta sensible de la madre -en general aquellas que a su vez han tenido vidas perturbadas en su infancia- o del padre o la figura substituta de la primera o de ambos, al igual que la depresión o cualquier situación que interfiere con las condiciones óptimas, como son la falta de empatía o tacto, la incapacidad de dialogar o de poner límites, entre otras.

“Lo adecuado en este aspecto es hablar de la ‘figura del apego’, ya que ésta va más allá de lo biológico, porque no siempre un niño pequeño tendrá presente a su madre o padre, sino a otra persona -independiente de si ésta es un pariente sanguíneo- con la cual desarrollar el apego. Lo importante, más allá de quién sea esa figura y de su género, es la calidad de la relación que el niño logre establecer con ella. Incluso, como se da en ciertos pueblos africanos, hay culturas donde no es natural que solo los padres sean los encargados de criar a sus hijos, sino que esto es tarea de la tribu, a fin de consolidar mejor el apego. Algo se incubó hace un tiempo en nuestra sociedad occidental que orienta la crianza hacia lo individual, que no es lo natural en otras sociedades más cooperativas”, precisó el especialista nacido en Rosario.

Sexualidad líquida

Otro tema abordado por Marrone durante su conferencia fue el fenómeno de la “sexualización” de las relaciones, que -a su juicio- es un vano intento por superar a través de lo erótico o del goce exclusivamente sexual el malestar que genera en algunas personas ciertas sensaciones traumáticas de la infancia, que tienen que ver más con la falta del apego

“Dado que inconscientemente el sexo se asocia con el placer, hay quienes resuelven convertirlo en una defensa contra el dolor emocional”, enfatizó.

Este fenómeno se ha visto acrecentado con el uso excesivo de las nuevas tecnologías y las redes sociales, que para muchos expertos contribuyen a distorsionar o han terminado por alterar de manera definitiva la noción más tradicional del apego.

“En este momento, yo no tengo una respuesta clara en este tema. Es un asunto complejo que está en surgimiento. La hiperconectividad puede ser positiva siempre y cuando complemente o fomente la relación de apego. No así si la reemplaza. Depende de cómo se utilicen los teléfonos móviles y otros equipos electrónicos, aplicaciones o plataformas que en la actualidad la mayoría utilizamos para comunicarnos. Me preocupa si un fenómeno paralelo y que Zygmunt Bauman definió como ‘sexualidad líquida’: la búsqueda de la gratificación inmediata mediante el sexo que hace posible la tecnología, la cual tiende a ser una suerte de satisfacción fugaz surgida de una concepción capitalista de la vida”, afirmó el médico y miembro de la Sociedad Psicoanalítica Británica, la Asociación Psicoanalítica Internacional y la Asociación de Psicoanalistas Independientes.

Aceptar sin juzgar

Tanto en lo anterior como en otros asuntos derivados de temas asociados a las identidades de género o la diversidad sexual, Marrone planteó que lo que en la actualidad prima es un clima de “aceptación sin juzgar”, que emana de condiciones culturales recientes que ahora hacen posible que las personas puedan manifestar sus gustos de manera más abierta y sin sentirse coartadas.

“Eso no quiere decir, sin embargo, que todo lo que uno haga o desee hacer sea aceptable. Está bien que uno tenga sus preferencias o estilo propios y los exprese, mientras lo hagamos de manera consensuada, en igualdad de condiciones y no forcemos a otros a aceptarlos como válidos. Las dificultades y lo muchas veces inaceptable en estas materias surge cuando, mediante nuestro actuar, tratamos a otras personas como meros objetos. Si uno abusa de otros o abusa de uno mismo, ahí entramos en el ámbito de la patología. Precisamente, las personas que han sido traumatizadas en la infancia tienden a generar relaciones de apego distorsionadas, las que finalmente desembocan en conductas abusivas hacia otros”, concluyó Mario Marrone.

Publicado viernes 17 de noviembre de 2017
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